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¿Dónde está el escándalo en el “Escándalo de Panamá”?

Desde hace unos días asistimos a una nueva avalancha informativa derivada de la revelación de 11,5 millones de documentos del despacho panameño Mossack Fonseca obtenidos originalmente por el diario alemán “Süddeustsche Zeitung” y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). La cuestión no es desde luego baladí, ya que la revelación de tal cantidad de información ostenta el honor de ser la mayor filtración periodística de la historia.
Hasta aquí todo bien, desde luego es una información muy jugosa de la que sacar tremendo partido de muy diversa índole tal y como expone brillantemente Diego Vintimilla en Rebelión(1). Sin embargo, más allá de lo interesante que resulten los datos, surgen al menos dos preguntas conectadas: 1) ¿los #PanamaPapers, son realmente un “escándalo?; 2) y si decimos que sí, ¿qué de ello es lo escandaloso?
Seamos claros y evitemos malentendidos. Evidentemente, la situación que se deriva de la filtración parece a todas luces denunciable, pero insistimos, ¿escandalosa? De acuerdo a la RAE, la palabra escándalo tiene 5 acepciones. De ellas, la 2ª, incluye como ejemplo el escándalo financiero en la versión online del diccionario(2). Rescatemos las 2 primeras:
1. m. Alboroto, tumulto, ruido.
2. m. Hecho o dicho considerados inmorales o condenables y que causan indignación y gran impacto públicos. Un escándalo financiero.
Así pues, resulta más sencillo responder las preguntas planteadas. Tomando la primera acepción, la respuesta es, sin duda, afirmativa: Sí, es un escándalo, y lo es por la filtración en si mismo –respondiendo a la 2ª pregunta-, ya que está provocando un tremendo alboroto informativo tanto en medios tradicionales como en redes sociales.
Sin embargo, con la segunda acepción, surgen más problemas para responder y dan pie a la reflexión. ¿Se trata de hechos inmorales o condenables? Para el que escribe sí, ahora bien, entiendo que esta afirmación podría llevar a una discusión pseudo inocua en este momento de qué entendemos por moralidad que nos alejaría del hecho en cuestión, por lo que avancemos. ¿Se trata de hechos que causan indignación y gran impacto público? En este caso la respuesta a la primera pregunta parece más clara. Sí la causan de manera más o menos generalizada, por lo que sí, se trata de un escándalo. Pero, con respecto a la segunda parte de la pregunta, las dudas son mayores: ¿qué de ello es lo indignante?
- ¿Es quizás lo indignante el hecho de que se haya revelado información de 214.488 sociedades “offshore” conectadas con más de 200 países(3)? Puede ser, ahora bien, corremos el riesgo de quedarnos en la superficie. No olvidemos que se trata de un único despacho de abogados dedicado a la creación de este tipo de sociedades que, igualmente no lo olvidemos, son legales en su constitución (otra cosa será el uso que de las mismas se haga(4)). Es decir, hay muchísimas más y los datos no están precisamente ocultos, al menos no todos. Por ejemplo, no vayamos al clásico estereotipo del paraíso fiscal en una remota isla. Quedémonos al sur de la Península Ibérica, concretamente en Gibraltar. No existen datos oficiales, pero sí estimaciones fiables. Así, en una población oficial de 30.000 habitantes, se estimaba en 2013 que existía un número igual de sociedades(5). Es decir, que si hiciéramos una media de las que tanto se utilizan en Economía, toda persona que vive en Gibraltar, mujer, hombre, niña o niño, sería la o el feliz titular de una empresa… nada más lejos de la realidad. ¿Esto no resulta escandaloso?
- ¿Es lo indignante que estos documentos revelen el uso de dichas cuentas por 128 políticos, 61 familiares o socios cercanos a líderes políticos, entre ellos amigos íntimos del presidente ruso Vladimir Putin, pero también futbolistas, empresarios o actores? Permítanme aquí la licencia de responder a esta pregunta con otra: Si esto nos resulta indignante entonces, ¿quiénes creíamos que hacían uso de los paraísos fiscales, alienígenas de una galaxia muy lejana? Bueno, quizás un poco sí, pero es normal que lo pensáramos, nos han empujado a ello. Tal y como denunciaba Horkheimer junto a Adorno y Marcuse  con sus trabajos en teoría crítica, uno de los grandes logros de todo sistema que se pretende hegemónico y por tanto, universal, es la separación entre el sujeto que contempla y la verdad contemplada. Esto es, unos de los mayores logros de un sistema hegemónico consiste en la deshumanización de las instituciones y medios que componen dicho sistema. Hagamos un ejercicio de memoria. Muchas y muchos somos capaces de poner nombre al sistema político-económico en el que nos encontramos envueltos actualmente a nivel global: simplificando mucho, sistema neoliberal. Igualmente, si pensamos, muchas y muchos somos capaces de nombrar algunos de los mecanismos e instituciones claves del sistema: Bolsas, inversiones, paraísos fiscales, Fondo Monetario Internacional, Recortes…e incluso si afinamos, somos capaces de ir a cuestiones más concretas como prima de riesgo, agencias de calificación o rating, movimientos especulativos, IBEX-35… Pero honestamente, e incluso les invito a comentarlo entre todas y todos más abajo, ¿más allá de los grandes nombres de las instituciones, somos capaces de poner nombres y apellidos  a quiénes utilizan dichos mecanismos?; ¿o somos tan siquiera capaces de describir el funcionamiento real de estas instituciones? Nos cuesta mucho más, es normal, ya que sólo podemos enfrentarnos a nuestros miedos cuando les ponemos nombre y, en ese sentido, el Sistema sabe muy bien cómo protegerse.
Pero entonces, ¿se está sugiriendo que no deberíamos indignarnos por los #PanamaPapers?. No, es todo lo contrario, debemos indignarnos y denunciar la situación sin duda alguno, pero recordar a la vez que la indignación NO SÓLO está en Panamá, sino que va muchos más allá. Pongamos dos ejemplos de informaciones más o menos recientes, que a pesar de tener nombres y apellidos, no han provocado el nivel de alboroto del aquí analizado, pero que bien debieran ser igualmente indignantes:
- De un lado, el informe “La ilusión fiscal” de Intermon Oxfam(6)  viene a denunciar hechos como que el fraude fiscal cuesta cada año a un país como España unos 59.000 millones de euros, el 72% de los cuales pertenece a grandes empresas y grandes fortunas. Esta cifra, resulta especialmente escandalosa cuando comparada con el presupuesto de sanidad en el mismo País, aproximadamente 57.000 millones de euros en 2015. Estas cifras se elevan sobre los 100.000 millones de euros si se analizan las malas prácticas fiscales realizadas por empresas que afectan a países mal llamados “en desarrollo”, cantidad 4 veces superior a lo que se estima sería necesario para escolarizar a todos los niños del mundo.  ¿Quiénes son esas grandes empresas? No sólo Intermon Oxfam, sino diversos medios vienen denunciando, para el caso español, la situación del IBEX-35. Dicho índice representa la evolución bursátil de las 35 mayores empresas que cotizan en España. Pues bien, de esas 35 empresas, actualmente 34 tienen presencia en paraísos fiscales, habiéndose incrementado enormemente dicha presencia durante los años de la crisis. Indignante, ¿verdad?
- De otro lado, otra situación comúnmente conocida pero aparentemente aceptada (en tanto en cuanto no vemos grandes alborotos al respecto) es la situación fiscal de las grandes empresas tecnológicas (Apple, Google, Facebook, Yahoo, Microsoft, Amazon, Twitter e Ebay). Así, ya en 2014 varios medios se hacían eco de la situación, denunciando como, para el caso español, en 2013 dichas empresas, pese a tener facturaciones estimadas (estimadas en tanto en cuanto la opacidad de sus cuentas) multimillonarias, liquidaban un importe en impuestos que apenas alcanzaba los 17,5 millones de euros, lo que supone una carga fiscal ridícula para estos gigantes tecnológicos(7). Pero hay más, a comienzos de este mismo año, conocíamos la noticia de que Apple podría enfrentarse a una deuda fiscal de más de 8.000 millones de dólares por impuestos atrasados como resultado de una investigación de la Comisión Europea que se remonta a 2014(8). Cantidad nada desdeñable, pero a todas luces corta si tenemos en cuenta datos como que en 2015 la misma empresa batió un record mundial, al cerrar su ejercicio fiscal con el mayor beneficio reconocido de la historia, con un total de 48.800 millones en un solo año(9). Aunque no todas son malas noticias, debemos ser justos. De manera reciente, Facebook anunciaba cambios en su política fiscal que le acercarían a un pago de impuestos más acorde con la realidad…aunque eso sí, sólo en el Reino Unido por ahora. Para el resto de países de la Unión Europea habrá que esperar a la puesta en marcha de un proyecto de ley que obligará a las grandes multinacionales que operan en la Unión Europea a revelar lo que ganan y cuánto pagan de impuestos en la misma…revelar, que no será lo mismo que obligación de pagar. En cualquier caso, me reconocerán la ironía, ¿verdad? Denunciar la situación fiscal de empresas como Facebook en un artículo que, muy posiblemente, estén leyendo a través de Facebook. Pues sí, hasta ese punto llega la indiferencia del Sistema a los exabruptos de indignación puntuales.
En definitiva, esta reflexión no es más que una invitación a pensar más allá. Es una invitación a no caer presos en la urgencia del foco informativo, que más que foco bien pudiera ser un microscopio con una cantidad tal de aumentos, que nos hace imposible observar lo que está alrededor. Pensar es recordar, pensar es denunciar, pensar es luchar. Así pues, pensemos.
 
Jesús Abellán (Investigador Instituto Joaquín Herrera Flores)
 
(1)  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=210790
(2)  http://dle.rae.es/?id=G9B66WN
(3)  http://www.elconfidencial.com/economia/papeles-panama/2016-04-03/papeles...
(4) http://economia.elpais.com/economia/2016/04/03/actualidad/1459715393_045...
(5) http://economia.elpais.com/economia/2013/04/21/actualidad/1366575955_717...
(6) http://www.oxfamintermon.org/es/que-hacemos/proyectos/desigualdad/ilusio...
(7) http://economia.elpais.com/economia/2014/11/09/actualidad/1415561932_157...
(8) http://economia.elpais.com/economia/2016/01/15/actualidad/1452857682_278...
(9) http://economia.elpais.com/economia/2015/10/27/actualidad/1445969184_392...

Autor: 

Abellán, Jesús